EN OTRA DIMENSIÓN

Naturaleza y tecnología. Magnificencia y poderío. El desierto y el Audi Q8 en un plano sobrenatural.

Sinfonía de contrastes entre la aridez de la tierra yerma del desierto chileno y la rica gama de diseño, materiales, texturas, colores y tecnologías que exhibe el Audi Q8, el SUV más evolucionado de la marca alemana.

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“Buscamos crear un vehículo completamente nuevo que se destacara dentro de nuestra gama Audi"
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Una constelación de estrellas marcó el paso de la caravana de Audi Q8 en el imponente desierto de Atacama, en el norte de Chile. Fue un contraste entre las fuerzas de la naturaleza, plasmadas en un lugar único en el mundo como lo es el desierto de Atacama, y las fuerzas que emanan del flamante Audi Q8 corporizadas en el diseño, el porte, la potencia, el confort y la apabullante tecnología puesta al servicio del conductor y de los pasajeros de este SUV con estilo coupé.

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Atacama es una gigantesca mancha amarillenta ubicada en el norte de Chile, entre el océano Pacífico y la cordillera de Los Andes, donde la temperatura puede fluctuar entre los 25 y 50° C sobre cero en el día y llegar a los 25º C bajo cero en la noche. Con una altura entre 2.500 y 4.500 metros sobre el nivel del mar, escasa nubosidad, mínima humedad en el aire y lejana contaminación lumínica, es considerado como el mejor lugar del planeta para observar el firmamento. La singularidad del paisaje está enmarcada por el volcán Licancabur, cubierto con una fina capa de nieve, hasta las llamativas formaciones rocosas del Valle de la Luna, pasando por las reservas de flamencos rosados en las lagunas de los abundantes salares.

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Claramente, llegar con una caravana de vehículos hasta este lugar resultó una experiencia movilizadora. Instalado en el corazón de uno de los desiertos más secos del Planeta, San Pedro de Atacama está a 2.400 msnm. Casi no hay carreteras pavimentadas, la mayoría de las casas están hechas de adobe, y la tranquilidad es la regla no escrita. En este marco casi surrealista, la avanzada figura del Audi Q8, a primera vista parecía no encajar. Sin embargo, con el correr de los kilómetros, demostró ser el auto perfecto para emprender una aventura pintada con los colores del cielo. A lo largo de los últimos años, la familia Q ha crecido para ocupar todos los nichos de mercado y, hasta ahora, el Audi Q7 seguía siendo el todo camino más grande de la marca. Pero la marca de Ingolstadt acaba de presentar de forma oficial al hermano mayor del Q7, el flamante denominado Audi Q8. Con su distancia al suelo superior, su alta tecnología y su potencia, este todoterreno, que ahora es insignia de Audi, demostró que es un modelo deportivo al que disfrutar del aire libre y la aventura le sienta bien. Presentado en Detroit 2017, y con su versión S develada en Ginebra, Audi le dio una forma distinguida y tecnológica a su nuevo tope de gama de la familia Q y generó un modelo que ofrece una nueva alternativa atractiva y dinámica.

"Quisimos crear un automóvil completamente nuevo que se destacara de nuestra gama Audi", dijo el diseñador exterior principal Sascha Heyde.
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El diferencial central mecánico transfiere el par entre los ejes delantero y trasero en una proporción 40:60 y, cuando es necesario, envía la mayor parte de la potencia al eje que disponga de mejor tracción. Con una altura libre al suelo de 25 cm, voladizos cortos, y el control de descenso de pendientes el Q8 es un vehículo polivalente.

La colosal parrilla singleframe le otorga un frente poderoso y personal.

El Audi Q8 mide 4,98 m de largo, 1,99 m de ancho y 1,70 m de alto y gracias a su carrocería de estilo coupé y a su aspecto deportivo, marca las diferencias con el resto de modelos de la familia. El primer impacto visual es a través del frontal que luce la característica parrilla Singleframe de diseño octogonal de la marca. Destacan los enormes pasos de rueda, que alojan unas llantas de 22 pulgadas, pero también llama la atención el spoiler trasero, los pilotos posteriores unidos por una tira de LED o los faros delanteros, que también tienen tecnología LED de serie y, opcionalmente, pueden ser HD Matrix LED. El diseño del habitáculo muestra dos pantallas táctiles en la consola central e instrumentación digital con otra pantalla de 12,3 pulgadas, el Audi virtual cockpit. Por supuesto, cuenta con iluminación de ambiente de tipo LED y con la última tecnología de la marca, como el head up display, el sistema MMI Navegación plus con conexión a internet, cámara de 360 grados los servicios conectados de Audi o el sistema de sonido 3D firmado por Bang & Olufsen. Tampoco faltan los asistentes a la conducción más avanzados, donde se destaca el Remote Garaje Pilot, que se ofrecerá a partir del año próximo y que permite al vehículo entrar y salir del garage de forma autónoma bajo la supervisión del conductor. El Audi Q8 ofrece la reconocida tracción quattro de serie que le garantiza una llamativa capacidad todoterreno. El diferencial central mecánico transfiere el par entre los ejes delantero y trasero en una proporción 40:60 y, cuando es necesario, envía la mayor parte de la potencia al eje que disponga de mejor tracción. Esto, junto con una altura libre al suelo de 25 cm, los cortos voladizos y el control de descenso de pendientes, hacen que el Audi Q8 pueda entrar en pistas y caminos difíciles sin ningún tipo de problema. El interior es silencioso gracias al parabrisas de doble capa y ventanas con aislante acústico.

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Reflexiones de un viaje lleno de contrastes:

  • Era difícil concebir en mi cabeza, semejante contraste de un vehículo tan moderno en un lugar tan inhóspito.
  • Al atardecer el cielo se fundía entre tonos rojizos, contrastados con la arquitectura lugareña del mismo color. Allá arriba, el día y la noche tienen en común la crudeza de los colores. Durante el día, la caravana recibía la desestabilizante fuerza del Sol, por la noche la frescura de la luna llena.
  • El habitáculo, totalmente insonorizado, da esa sensación de paz y confort. Hace sentir que se puede ir a cualquier lugar del mundo manejando sin cansarse. Es como si el vehículo se amoldara a la forma de conducir de cada uno y no al revés.