EL COLOR DISRUPTIVO

Elian Chali y Eduardo Kobra son dos artistas que consideran al arte urbano con una gran actitud rupturista. Sus obras han llegado a diferentes ciudades del mundo.

La ciudad se transforma en un gran lienzo. Las fachadas son la mejor superficie para comenzar a dialogar con el entorno. En medio de los grises y marrones, comienzan a brotar rojos, azules, amarillos. Una vez que la grieta se abre, los colores comienzan a correr y a expandirse a lo largo y ancho de toda la estructura. Un acto de rebeldía, una ruptura de lo cotidiano, un gesto para el diálogo, un acercamiento para el encuentro son algunas de las formas con las que estos dos artistas prefieren definir su arte. “Trabajar en el espacio público te da la posibilidad de articular con infinitos elementos propios de la ciudad; lo que uno hace es un gesto que se termina de construir por factores que no controla.” Elian Chali, de 29 años, nació en Córdoba, Argentina, y su primer contacto con el arte vino de la mano del skate y la música. Patear las calles de su ciudad natal le dió un conocimiento profundo acerca del pulso orgánico y el contexto de la misma. Primero, fueron algunas firmas en pedazos de paredes robadas a los vecinos. Luego, grandes murales que empezaron a expandirse por el resto del mundo. Hamburgo, Kiev, Azores, Buenos Aires, Bruselas son algunas de las ciudades que ha recorrido con su arte. Elian tiene un estilo inconfundible: figuras geométricas bien definidas y colores sólidos, donde los primarios son los que prevalecen. Cada vez que está por intervenir una fachada, estudia todos los detalles: el contexto, la arquitectura, los relieves, los materiales. Nunca impone y siempre está atento a la interacción entre la estructura y su entorno. “El artista es un gran especulador y que siempre, de algún modo, busca otros ojos. En mi caso, la intención es una posibilidad de encuentro, un móvil para el diálogo. El mundo no se va a salvar por el arte, pero mi mundo si”, agregó Chali. De pequeño, Eduardo Kobra (43 años) creía que su mundo terminaba en Jardín Martinica, un barrio pobre del Sur de San Pablo, Brasil. Sus comienzos también estuvieron muy vinculados a la calle y, en particular, al vandalismo. Estuvo tres veces preso por el uso irregular de aerosoles en la vía pública. Con el paso del tiempo, Kobra comenzó a ganar gran visibilidad y el mundo se le mostró para siempre. Sus murales salieron de San Pablo y comenzaron a multiplicarse en distintos continentes: España, Italia, Noruega, Inglaterra, India, son algunas de la ciudades que tienen su firma. A diferencia de Elian, Kobra realiza dibujos figurativos a través de los cuales transforma a las fachadas en enormes porta retratos de personalidades reconocidas a nivel mundial. Tal es el caso del mural del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, que cubre 52 metros de una torre de viviendas en la Av. Paulista; o el dibujo del artista español Salvador Dalí en la fachada del Centro Cultural Puertas de Castilla de Murcia, España.

ArteUrbano

La ciudad se transforma en un gran lienzo. Las fachadas son la mejor superficie para comenzar a dialogar con el entorno. En medio de los grises y marrones, comienzan a brotar rojos, azules, amarillos. Una vez que la grieta se abre, los colores comienzan a correr y a expandirse a lo largo y ancho de toda la estructura. Un acto de rebeldía, una ruptura de lo cotidiano, un gesto para el diálogo, un acercamiento para el encuentro son algunas de las formas con las que estos dos artistas prefieren definir su arte. “Trabajar en el espacio público te da la posibilidad de articular con infinitos elementos propios de la ciudad; lo que uno hace es un gesto que se termina de construir por factores que no controla.” Elian Chali, de 29 años, nació en Córdoba, Argentina, y su primer contacto con el arte vino de la mano del skate y la música. Patear las calles de su ciudad natal le dió un conocimiento profundo acerca del pulso orgánico y el contexto de la misma. Primero, fueron algunas firmas en pedazos de paredes robadas a los vecinos. Luego, grandes murales que empezaron a expandirse por el resto del mundo. Hamburgo, Kiev, Azores, Buenos Aires, Bruselas son algunas de las ciudades que ha recorrido con su arte. Elian tiene un estilo inconfundible: figuras geométricas bien definidas y colores sólidos, donde los primarios son los que prevalecen. Cada vez que está por intervenir una fachada, estudia todos los detalles: el contexto, la arquitectura, los relieves, los materiales. Nunca impone y siempre está atento a la interacción entre la estructura y su entorno. “El artista es un gran especulador y que siempre, de algún modo, busca otros ojos. En mi caso, la intención es una posibilidad de encuentro, un móvil para el diálogo. El mundo no se va a salvar por el arte, pero mi mundo si”, agregó Chali. De pequeño, Eduardo Kobra (43 años) creía que su mundo terminaba en Jardín Martinica, un barrio pobre del Sur de San Pablo, Brasil. Sus comienzos también estuvieron muy vinculados a la calle y, en particular, al vandalismo. Estuvo tres veces preso por el uso irregular de aerosoles en la vía pública. Con el paso del tiempo, Kobra comenzó a ganar gran visibilidad y el mundo se le mostró para siempre. Sus murales salieron de San Pablo y comenzaron a multiplicarse en distintos continentes: España, Italia, Noruega, Inglaterra, India, son algunas de la ciudades que tienen su firma. A diferencia de Elian, Kobra realiza dibujos figurativos a través de los cuales transforma a las fachadas en enormes porta retratos de personalidades reconocidas a nivel mundial. Tal es el caso del mural del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, que cubre 52 metros de una torre de viviendas en la Av. Paulista; o el dibujo del artista español Salvador Dalí en la fachada del Centro Cultural Puertas de Castilla de Murcia, España.

ArteUrbano

“Trabajar en el espacio público te da la posibilidad de articular con infinitos elementos propios de la ciudad; lo que uno hace es un gesto que se termina de construir por factores que no controla.” Elian Chali